¿Te ha pasado alguna vez que alguien ha valorado tu búsqueda de empleo en función del número de CV que envías a la semana o al mes? Con frases como “es que has enviado pocos, así como te van a llamar, tienes que mandar a todo, igual suena la flauta, no pierdes nada…”¿Has pensado que pueden estar equivocados?

Buscar trabajo de forma activa es algo más que enviar currículos de forma indiscriminada a todas las ofertas, tanto si se adaptan a tu perfil como si no. Y es que si no lo hacen lo más probable es que las empresas no te llamen y si no te llaman la búsqueda de empleo es bastante frustrante.

Para no llegar a ese punto de “desesperación” lo mejor es analizar las ofertas de trabajo y comprobar que a quien están buscando es a ti. Pero antes de ponerte con ello deberás hacerte algunas preguntas…

Objetivo profesional

A veces tenemos tantas ganas o necesidad de encontrar trabajo que ni nos paramos a pensar qué es lo que de verdad queremos hacer. Plantéatelo. Piensa cuáles son tus intereses profesionales, dónde te ves trabajando en el futuro, qué tipo de actividad te motiva más.. ¿No te han dicho alguna vez ese o aquel trabajo “te pega”?

Bien, pero una cosa es ¿qué quiero hacer? y otra cosa es ¿qué puedo hacer? Eso dependerá sobre todo de tu formación y experiencia, pero también de tus aptitudes, competencias y habilidades. Repasa cuáles son las tuyas. Si eres sociable, reflexivo, creativo, activo, independiente, optimista… No pienses sólo en aquellas vinculadas al trabajo. Aunque no lo creas puedes sacar partido a cualquier detalle de tu personalidad. Puedes anotarlas, junto con una explicación de por qué crees que eres así  e incluso puntuarlas. Eso te ayudará a redactar tu CV.

Si respondes a esas preguntas tendrás claro cuál es tu perfil y tu objetivo profesional. Ahora ya vamos al siguiente paso.

Análisis de las ofertas de trabajo

Sentarte frente al ordenador a buscar ofertas de empleo ya es en si un trabajo. Para que tu búsqueda sea más fructífera tendrás que emplear un tiempo en analizar los puestos de trabajo que se ofertan.

Normalmente las ofertas siguen una misma estructura:

  • Encabezamiento. No siempre aparece el nombre de la empresa, pero si el sector, si es líder o de nueva creación… algunos detalles que te pueden servir para hacerte una idea de si en ese trabajo tienes posibilidades de ascender, de formarte, de desarrollarte….
  • Puesto vacante. Aparece destacado el nombre del puesto, por ejemplo administrativo, junto a un número de referencia que debes apuntar porque deberás indicarlo si al final decides enviar el CV.
  • Funciones. En este apartado se incluye una breve descripción de las labores asociadas al puesto. Comprueba en cuales podrías destacar y cuales debes reforzar las competencias para llevarlas a cabo poniéndote en situación, como si ya fueses un empleado. Asegúrate también si entre las funciones se incluyen determinadas tareas con las que no contabas o no te habías imaginado que tuviesen que ver con el puesto. Puede suceder que pidan un periodista y que en entre las funciones añadan un “deberá realizar labores comerciales”.
  • Requisitos. Habrá una serie de requisitos mínimos imprescindibles o indispensables, que pueden ser los relacionados con la titulación y la experiencia y puede que también la edad. Pero también habrá otros que se valorarán. Si los cumples bien, pero si no separa aquellos que puedes conseguir en un tiempo razonable. Por ejemplo, si anuncian que se valorará conocimiento del idioma alemán y tu no lo dominas, pues nada. Pero si indican que se valorará tener vehículo propio y tu tienes carné, piensa si podrías pedírselo prestado a alguien, tus padre o algún amigo que no lo esté usando.
  • Condiciones. Sabemos que no están las cosas para ponerse tiquismiquis, pero tienes que tener claro si, por ejemplo, podrías adaptarte a los horarios o trabajar a turnos.

¿Cumples con la mayoría de los requisitos? ¿Crees que es tu trabajo perfecto? ¿Te ves capacitado para desempeñarlo? ¿Puede aportar algo a tu carrera profesional? ¿Estás dispuesto a asumir las condiciones? Responde con sinceridad, basándote en tu perfil y objetivos, ya sean a corto, medio o largo plazo.

Ahora que ya tienes claro que ese trabajo “está hecho para ti” adapta tu CV a la oferta y a la empresa, de forma que transmitas que tu perfil es el indicado para ocupar ese puesto, que tu candidatura responde a las necesidades de la empresa. Vamos, que resulta que después de tanto buscar resulta que es a tí a quien están buscando y házselo saber.

Destaca la la formación, la experiencia o las habilidades que estén más relacionadas con el puesto o adecualas a los requisitos y funciones. Eso te dará más opciones de ser seleccionado que si envías un CV estándar. Ya sabes, marca la diferencia.

Enlaces

Cómo adaptar el CV a cada oferta y empresa

Cómo buscar trabajo: proceso de autoevaluación

Acompaña a tu CV con una carta de presentación

Yo y mis circunstancias… en busca de empleo

Curriculízate, marca la diferencia

Buscar trabajo da mucho trabajo

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